user81895015
Hubo un tiempo, antes de que existiera el mundo tal cual lo conocemos, en el que solo existían las tinieblas: un no espacio en el que cientos y miles de letras flotaban solas (las únicas habitantes). No había palabras y mucho menos oraciones. Erres inservibles, emes aburridas y zetas eternas flotaban sin sentido, viendo solo sombras a su alrededor; separadas entre sí y desconociendo cualquier realidad exterior a su mínimo círculo. No habían nacido y tampoco morirían. Los relojes no se habían inventado y la rutina todavía no tenía un nombre.
Un no día L se cansó de aburrirse y decidió explorar más allá de los límites de su propia frontera. A poco de andar se encontró con U y más tarde con Z, y cuando las tres se hubieron acercado, algo muy intenso las encegueció y les impidió seguir viendo durante unos segundos.
A siempre había sido muy atrevida, así que también había salido a explorar los confines de esa nebulosa. Se había encontrado con D que venía en compañía de I, y juntas hallaron a V. Y cuando estuvieron tan cerca que podían tocarse, vieron cómo las tinieblas se abrían y un enorme verde se dibujaba ante ellas.