WilDiazRSMM
- Reads 1,258
- Votes 242
- Parts 17
El escalofrío me seguía a todas partes, un frío que calaba hasta los huesos y que nada tenía que ver con la baja temperatura. Eran las horas más oscuras de la madrugada, y conciliar el sueño era una batalla perdida. Un peso opresivo se aferraba a mi cuerpo, pesado, denso, como si una presencia invisible se hubiese posado sobre mí, observando cada uno de mis movimientos. Y de repente, lo sentí. Un roce gélido, apenas un susurro, en la orilla de mi cama, justo en mis pies.
La pintura que mi madre había insistido en colgar en mi habitación siempre me había parecido inquietante. Sus ojos, aunque inanimados, parecían seguirme. Pero esta mañana, al despertar con la piel de gallina, me di cuenta de mi error. No era la pintura. Era la ventana de mi habitación, ahora un oscuro portal que devolvía mi mirada con una profundidad perturbadora.