Vaniaglaya
Cuando Dyanna Dayne escuchó a Baelor confesar su embarazo a Maekar, no hubo gritos ni escenas; solo hubo una muerte fría y absoluta de su corazón.
La anulación fue un terremoto político.
Dyanna no aceptó el silencio que la Corona exigía para preservar el decoro.
Ante la corte, expuso la infidelidad y la ignominia de un vínculo que había manchado la sangre de los dragones.
Jenna Dondarrion, igual de firme, rompió sus lazos con Baelor.
Aquel día, la familia real no solo perdió a sus nueras, perdió su honor ante los ojos del reino.
Dyanna regresó a Campo Estrella con el único consuelo que le quedaba, su hijo Aerion.
A sus dos años, el pequeño Príncipe no entendía la política.
Pero sentía la devoción de una madre que ante el dolor de la traición de su primogénito Daeron de nueve años, quien había ocultado el pecado de su padre durante dos años.
decidió borrar el nombre Targaryen de su vida.
En las arenas de Dorne, bajo la luz de la mañana, Aerion fue rebautizado.
Ya no era un príncipe sin nombre, ahora era Aerion Dayne, el heredero de Campo Estrella, la Estrella más brillante.