-¡Eres un maldito playboy!..¿que esperab..-me interrumpe -Nunca esperes nada de un playboy o saldrás herida-me estampa con sus brazos hacia la pared .
-Entonces aléjate de mí -me separé de él.
Cuando tu vecino es un dios griego digno de ser alabado como se merece y deseas desesperadamente hablar con él, no se te ocurre otra cosa que llamar a su puerta y pedirle sal.