Ivania-G
Prólogo
En el vientre de hormigón donde los juguetes aprendieron a sangrar,
el silencio no es ausencia.
Es paciencia.
Luces rojas parpadean como latidos olvidados,
cables cuelgan como venas abiertas al vacío,
y el polvo danza lento, besando el suelo que ya no recuerda nombres.
Ella reina desde un trono de porcelana rota.
Pequeña. Perfecta. Intocable.
Sus labios pintados susurran promesas que nadie pidió,
y su risa es un carillón hecho de cristales afilados.
Él guarda las sombras a sus pies.
Alto como la ruina misma,
hecho de metal torcido y ternura prohibida.
Sus garras no arañan; custodian.
Sus ojos rojos no miran; adoran.
Juntos son el principio y el fin de todo lo que respira aquí dentro.
No hay héroes que salven este lugar.
Solo dos almas que decidieron que el caos era más hermoso cuando lo tejían ellas mismas.
La fábrica duerme...
pero no sueña con libertad.
Sueña con ellos.
Y cuando despierte,
el juego no habrá comenzado.
Solo continuará.
Como siempre lo ha hecho.