d43jun
¿Se puede ser la misma persona cuando has amado a alguien hasta los huesos y ese alguien ya no está para sostenerte? Nos desgastamos habitando el pasado, intentando descifrar qué salió mal, y nos marchitamos temiendo un futuro que parece vacío sin su presencia. Vivimos suspendidos entre lo que fue y lo que vendrá, olvidando que el único lugar donde ese amor sigue palpitando con vida es justo aquí: en el ahora.
Porque el presente, aunque a veces duela, es el único regalo que tenemos. Es en este preciso instante donde tu recuerdo no es una carga, sino una compañía; donde las lecciones que me dejaste se convierten en mi fuerza actual. He aprendido que honrarte no es esperar a que vuelvas, ni llorar por lo que se perdió, sino vivir este hoy con la intensidad que tú me enseñaste. El presente es el espacio donde sigo siendo yo, transformada por ti, pero dueña de mi propio aliento. Porque si el amor fue grande, su mejor tributo no es la nostalgia del ayer, sino la plenitud del momento que tengo frente a mí.