kimera326
- Reads 182
- Votes 30
- Parts 15
Querido lector, se dice que la gravedad es la fuerza que nos mantiene unidos a la tierra, pero en los pasillos de la Academia U.A., la señorita Uraraka Ochaco está descubriendo que hay fuerzas mucho más erráticas que la física.
Durante mucho tiempo, su corazón latió al ritmo constante y predecible de la admiración por el joven Midoriya. Era un afecto seguro, una luz suave. Sin embargo, la seguridad es un plato bastante insípido cuando se ha probado el fuego. Las sesiones de entrenamiento con Bakugou Katsuki comenzaron como un castigo necesario, un choque de voluntades entre la ligereza de ella y la violencia de él. Pero entre el sudor y el estruendo de la nitroglicerina, la mirada de la señorita Uraraka empezó a desviarse.
Mientras el profesor Aizawa se envuelve en su saco de dormir, fingiendo indiferencia ante el caos, el resto de la academia no es tan ciego. Se dice que en la sala de profesores, las monedas ya han cambiado de manos:
•Nemuri Kayama apuesta por la pasión cruda que nace del sudor.
•Present Mic jura que el silencio que sigue a sus peleas es más ruidoso que cualquier grito.
La tensión en el campo de entrenamiento es tan densa que ni siquiera la gravedad cero de Ochaco puede aliviarla. Cada vez que Bakugou la presiona contra las cuerdas, cada vez que sus ojos rojos encuentran los de ella con un desafío que no es de odio, sino de reconocimiento, el pedestal donde estaba Midoriya tiembla.
¿Es traición cambiar la paz por la tormenta? ¿O es simplemente que Ochaco ha descubierto que prefiere a alguien que la obligue a luchar, en lugar de alguien a quien deba proteger?
Atentamente,
La autora.