EliCarrot17
Dicen las crónicas de la corte que las guerras no se ganan con acero, sino con veneno y coronas de oro. Pero quienes habitaron las cumbres del Norte recuerdan una verdad distinta.
En los salones de mármol de la ciudadela imperial, Jude no era más que un consorte real, un símbolo cautivo del dominio de la corona sobre las provincias del sur. Sin embargo, en el frente de batalla, donde el invierno no perdona, Erling Haaland no obedecía a más rey que a su propia fiereza... y a un juramento silencioso grabado en una piedra de runa.
Esta no es la historia de un imperio que sobrevivió a sus intrigas, ni de una corte que logró mantener sus cadenas. Esta es la historia de un comandante rebelde y el consorte que desafió a un trono; de los celos, la traición y una lealtad tan salvaje que ni la misma muerte pudo quebrarla.
Abran paso a las sombras del Norte... donde la tragedia ya ha sido escrita.