Todo parece normal cuando Gabriel y Renato se conocen en un boliche, pero no pasará mucho tiempo antes de que las verdades tras las heridas del rizado salgan a la luz.
Gabriel se había anotado en un curso de fotografía, serían seis clases donde aprendería a usar la cámara y sacar fotos. Nunca imaginó que se cruzaría con un chico que le movería el mundo.