CindyMontero0
- Hola, ¿Te gusta el fuego?
Fue el miedo lo que lo paralizó y no pudo contestar, nuevamente, la voz se escuchó y dijo.
- No tengas miedo, no pienso hacerte daño.
El se fue tranquilizando ya que la voz era dulce y amable.
- ¿Te gusta el fuego?
Volvió a preguntar.
El con la voz temerosa respondió.
- Si...
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