M4xRomero
En Valdoren, los reinos no nacieron de la paz. Nacieron de las cenizas de un imperio olvidado, forjados en hierro y en sangre, sostenidos por juramentos que los vivos pronunciaron en nombre de los muertos. Aquí, las leyendas no son adorno. Son advertencia.
Cuentan que en la cima del Monte Kaelor duerme un poder capaz de reescribir el destino del continente. Cuentan que los antiguos pactos no mueren con quienes los hicieron. Cuentan muchas cosas.
Pero las historias también pueden mentir.
Aldric no nació para ser caballero. Era hijo de un herrero, criado entre el humo del yunque y el olor del metal caliente, sin apellido que abriera puertas ni linaje que impresionara a nadie. Lo que tenía era otra cosa: una voluntad que pocos supieron ver y una capacidad para sobrevivir a lo que debería haberlo matado. Con eso construyó lo que nadie esperaba de él, se convirtió en uno de los caballeros más jóvenes de la historia y en el escudo viviente de la corona.
Hasta que eligió proteger lo que era correcto en lugar de lo que era conveniente.
Esa decisión lo convirtió en traidor.
Ahora vive como sombra en los bosques de Virel, perseguido por el mismo reino al que entregó años de su vida, buscando la verdad detrás de una traición que nunca cometió. Pero el exilio tiene los días contados.
Porque en algún lugar del continente, una joven huye de algo que no eligió ser. Hija de dos mundos que llevan siglos enfrentados, carga un secreto que no puede ocultar y un destino que no quiere cumplir. Hay quienes la llaman la llave. Hay quienes la llaman profecía. Hay quienes simplemente quieren controlarla antes de que aprenda lo que realmente es.
Dos fugitivos. Dos verdades incómodas. Una espada que lleva siglos esperando la mano correcta.
Y un juramento que todavía no ha terminado de cobrar lo que se le debe.