AlanVallarino
No hay rosas como esas,
las del lago celestial.
El del pueblo de mi madre
en el cual pasabamos las tardes
de verano,luego de visitar el lago
ivamos al bosque de los
grandes dioses glariadores.
En el cual vivia un mago
curador,que nos curaba la fiebre.
Recuerdo cuando cantabamos
las bellas canciones de mi madre
¡Bella es la vida ,deja que te sonria
deja soltar esa alegria!