UsuarioCero
Olivia tiene un talento innato para el caos y una puntería exacta para desarmar a Cris con una sola palabra en inglés. Su última provocación ha sido la más audaz: abandonar la cama en el momento más inoportuno para refugiarse en la cocina, ocultando su desnudez tras un delantal de lino y el aroma a café recién hecho.
Cris observa desde el umbral, con la indignación ardiéndole en la piel y el deseo convertido en una cuenta pendiente. No ha salido de la habitación en busca de desayuno; ha salido a reclamar lo que es suyo.
Entre fogones y platos de porcelana, lo que empieza como una tregua matutina se transforma rápidamente en un juego de poder lento y asfixiante. Con el chocolate y la nata como únicas armas, Cris se dispone a dar una lección de posesividad que Olivia no podrá olvidar. En esta cocina, las reglas han cambiado: el ritmo ya no lo marca el siseo de la sartén, sino la respiración rota de una pelirroja que está a punto de descubrir que, cuando Cris se pone vengativa, la rendición es el plato más dulce del menú.
"-¿Decías algo del café, Liv? -le susurró Cris, acercándose tanto que sus labios rozaban los de ella, pero sin llegar a besarlos-. ¿O de que tenías mucha hambre? Porque yo estoy empezando a ver el menú muy claro."
Contenido +18