planetarSaturno
Eva perdió a su madre cuando era niña. Ahora acaba de perder a su padre, el último faro de luz en una vida humilde pero llena de historias del sur. Sola, con solo una vieja tienda de curiosidades y un corazón hecho añicos, la joven se aferra a lo único que le queda: la esperanza. Y las leyendas.
En el norte del Reino de la Luz -un mundo dividido entre la magia dulce del polo luminoso y las más hermosas historias de amor del reino oscuro-, corre una antigua historia sobre un lugar maldito del que nadie ha regresado en cien mil años. Pero también se dice que, si logras acceder a él, una entidad te concederá tu más preciado deseo.
Eva, dispuesta a todo por volver a ver a sus padres, cruza el umbral.
Allí no encuentra un ángel benigno, sino a un joven de belleza terrorífica: cabellos oscuros como la noche, piel pálida y lágrimas de sangre. Él se burla de su súplica, la marca con un sello imborrable en la mandíbula y la despide con desdén: "Regresa a tu hogar y no pienses más estupideces".
Pero la marca late. La marca llama. Y Eva descubre, entre los objetos susurrantes de la tienda de su padre y las páginas del diario de su madre, que ella no es una muchacha cualquiera. Lleva en la sangre una llave para cerraduras prohibidas. Y aquel que la rechazó no ha terminado con ella.
Ahora Eva deberá decidir: dejarse consumir por la desesperanza o adentrarse más en un reino donde los ángeles son más crueles que los demonios, donde todo deseo tiene un precio, y donde la única forma de recuperar a los que amas puede ser perdiéndote a ti mismo.