¡Cásate conmigo!
Aquellas palabras se repetían en mi mente, realmente estaba loca ,no podía pensar en otra cosa que no fuera ese momento,aquel en que me quedé muda y huí.
Vaya guerrera ...
Era un secreto, mismo que creaba esa adrenalina que te mantenía vivo.
Cada mirada y suspiro se sentían tan prohibidos y tan emocionantes.
Después de todo ¿Que tan bueno es enamorarse del amigo de mi hermano?