anonimo201201
Milhouse nunca olvidó el dolor de la partida de Bart, quien fue enviado a un internado militar a los quince años, dejándolo con un beso sin respuesta y una carta que quizá nunca fue leída. Cinco años después, Bart regresa como un alfa maduro, contenido y sincero, decidido a enmendar lo perdido. Milhouse, marcado por el abandono, lo enfrenta con rabia y desconfianza. Pero Bart, con paciencia y vulnerabilidad, le ofrece su diario íntimo como prueba de que siempre lo llevó consigo. Poco a poco, entre palabras no dichas y silencios compartidos, ambos comienzan a reconstruir un vínculo roto, sin promesas, pero con el anhelo de sanar y volver a encontrarse.