H0neyddddy
- ¡Llevamos seis meses separadas por el amor de Dios! ¿¡Qué mierda quieres, Halle!?
- Deja de gritarme, maldición. No eres más que una mocosa y no permitiré el que me faltes el respeto.
- ¿y resulta qué?
- ¡No resulta nada, Harriet! No eres más que una simple alumna, estúpida chiquilla que se enamoró de su maestra y creyó que todo saldría como lo pensaba.
Quería saltar desde mi puesto y arrancarle cada diente hasta que sintiera el sabor lúgubre de la sangre y notara que así comenzaba a arder mi paladar. Era increíble como cambiábamos durante unos meses y de ser las personas más frías, calculadoras y respetadas de un lugar, nos volvíamos amantes de las noches, imitadoras de los suspiros y dictadoras de cada caricia. Era maravilloso ver el poder que tomábamos para mentir sobre narices ajenas para evitar nuestro propio dolor.
Y sus palabras marcaron sobre mi territorio dándome pasada a la realidad que viví por muchos años. Eran sus palabras los resultados de mis siguientes acciones y hoy escribía con fuego sobre el telón, que piedra tirada no es recogida. Por primera vez me encargaría de hacerle honor a lo que muchos dicen de mí y es que..."Es mujer de palabra, como todo MacQuoit"
Me hice hacia atrás y con cierto dulzor que dejaba la venganza en mis amígdalas, repetí por última vez la frase que tantas veces le grité en la cara.
- Entonces límitese a tratarme como una y deje de tutearme.