Unbermellon
Me gusta admirarla y verla a la distancia. Cómo brilla, y los destellos que emite. Tan cerca, pero a la vez tan lejos de mí.
A veces me pongo a pensar: ¿será que es tan bella como parece? Mientras más cerca está
más cerca miro sus imperfecciones, sus problemas, marcas, heridas.
Ella y yo no somos tan diferentes,
ambos tenemos heridas. No somos perfectos, pero esa misma razón es la que nos hace entendernos: nuestras cicatrices.
Su belleza no es sinónimo de perfección. En realidad, su belleza es el aprender a atesorar y cuidar de todas las cicatrices que llevamos en el alma.
Estas cicatrices nunca se irán, simplemente, con el pasar del tiempo, aprenderemos a atesorarlas...