JUANITAJUREZ905
Capítulo 1: La Maldición de los Mundis
El aire olía a tierra mojada y a flores marchitas en el jardín de la vieja casa Mundis. Khawanā Mundis se apoyó contra el alféizar de la ventana, acariciando su vientre abultado mientras miraba el ocaso teñir de rojo el horizonte. Mihriamh, su primogénita, yacía en una cama al otro lado de la habitación. La niña, marcada desde su nacimiento por la enfermedad de la anoftalmia, apenas conocía el calor del sol o el color de las flores que Khawanā tanto amaba.
Khawanā se acercó, besó su frente fría, y se preguntó cuántos días más resistiría aquella criatura frágil, creada en medio de la lujuria, la culpa y las traiciones. Detrás de ella, la sombra de Anhel Petrenko aparecía y desaparecía como un mal presagio. Y peor aún, obligado por su propio padre Aron Petrenko a casarse con Rozhevyy, una mujer fría y sin escrúpulos. Rozhevyy había jurado desde el principio que destruiría a Khawanā y sus bastardos, y parecía que su juramento se cumplía día tras día.
Khawanā suspiró, acarició las manos pequeñas de Mihriamh y pensó en Renayah, su segunda hija, que jugaba en algún rincón del jardín con una muñeca sin cabeza. No sabía cuánto tiempo le quedaba antes de que Rozhevyy cumpliera sus amenazas. Ese bebé, como Mihriamh, como Renayah, también estaba marcado por la maldición de los Mundis. Rozhevyy ya ha movido a sus hombres.
Khawanā lo sabía. Esa noche, mientras una tormenta se cernía sobre Ucrania, Rozhevyy Petrenko daba la orden. Y así empezó la leyenda de las bastardas Mundis.