PamelaMirandaCardona
Dicen que los Seis Ojos lo ven todo, pero Satoru Gojo descubrió que la mente humana es experta en cegarse a sí misma cuando el dolor es demasiado grande.
Durante seis años, el mundo lo vio como el pilar que se mantuvo en pie tras la tragedia, el maestro que seguía guiando a la nueva generación con bromas vacías y una venda que ocultaba una mirada cansada. Nadie notó que, cada noche, el hechicero más fuerte del mundo se desmoronaba en sueños, buscando el calor de una piel que no recordaba y una voz que se desvanecía con el amanecer.
Satoru creía que estaba completo, que su vacío era simplemente el precio de la supervivencia. No sabía que, en un lejano puerto donde el olor a sal lo inunda todo, una pieza de su propia alma corría descalza sobre la madera vieja, esperando -sin saberlo- que finalmente abriera los ojos.