lips_with_gloss
-Demonios, ya es tarde- miro hacia el reloj de mi mano.
Me encuentro parado en la esquina de la calle Dalia, donde, según Susan, pasa el camión "rápido". A mi parecer es solo basura barata para turistas.
Como es de esperarse, está lloviendo, de donde vengo el sol se posa en todo su esplendor la mayor parte del día, las personas son felices al usar poca ropa y se disfruta ir al trabajo en chanclas.
Lo último es mentira, pero ¡Bah! A nadie le hace mal soñar un poco.
La lluvia que quiere convertirse en chubasco empapa mi traje nuevo ¡Doble demonios! ¡Apenas lo pagué!
Ocho minutos y nada, esto ya es desesperante, soy el rey de la puntualidad, esto no debe pasarme a mí.
Quince minutos y me quiero arrebatar la vida, los abogados deben llegar antes que el cliente por el papeleo, Susan va a matarme.
Veinte minutos ¿¡En serio?!
Veintiún minutos y se divisa a lo lejos ¡Alabado sea Satán! Al parecer la parada no es en donde me encuentro, está a aproximadamente cinco metros. Comienzo a trotar cuando, sin previo aviso, un paraguas se estampa en mi rostro, encajándome ligeramente la zona más alta del mismo.
Freno en seco, o bueno, soy forzado a frenar, prosigo a quitarlo de mi cara de manera abrupta, volteo a mi derecha solo para verificar mis deprimentes suposiciones, en efecto, el autobús me había dejado, y no solo eso, sino también un recuerdo de mi impuntualidad en el rostro.
HISTORIA CORTA
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