Foxxy-Lox
En público, le gustaba mirarme mucho y tocarme poco. Se limitaba a formalidades y roces aparentemente casuales; como apoyar, a modo de acompañamiento, la mano en mi hombro. Apretaba las yemas gruesas contra la piel por unos segundos y luego la retiraba. A veces me acariciaba la cintura cubierta.
Con el tiempo aprendí a interpretar algunos de sus mensajes corporales. La mano en el hombro significaba aproximación; en la cintura era una advertencia. Variaba según el contexto, según la atención que le estuviera prestando.
-Ya tendrías que saber qué responder -me dijo, tajante-. Mi sobrina. No creo que pregunten, pero deberías saber qué te corresponde decir.
Me limité a sonreír y disculparme. Le extendí el cenicero y me expulsó el humo en la cara antes de apagar el cigarrillo.
-Ahora acercate, te quiero más cerca.