Chammadai
- LETTURE 13,475
- Voti 1,260
- Parti 4
La puerta se abrió de golpe, me sobresalté, pero no dejé mi posición; con las mantas hasta el cuello, como un muerto. Era el jefe, que volvía para levantarme seguramente. Las siestas no pueden durar para siempre.