renyfroggie
Me enseñaron que una buena esposa no cuestiona, no contradice y, sobre todo, no elige.
A los veinte años fui entregada en matrimonio a Megumi Fushiguro, un hombre al que apenas conocía y con quien se suponía que debía pasar el resto de mi vida.
Pero Megumi nunca me pidió que fuera la esposa que todos esperaban.
En cambio, empezó a hacerme una pregunta que jamás me habían hecho:
"¿Qué quieres tú?"
Y quizás enamorarme de él fue lo menos peligroso de aprender a elegir por mí misma.