terrrorax_chibi
El trabajo de un asesino nunca fue fácil: la sangre, el dolor, las pesadillas, el peso insoportable de haber destruido la vida de personas inocentes. Todo eso lo llevó a tomar una decisión irrevocable: nunca más volvería a matar, nunca más mancharía sus manos de rojo. Incluso si eso significaba sucumbir ante su propia maldición. Porque, al final, no dejaba de ser lo que siempre fue... un asesino maldito.