Algunos santos dorados se han desentendido de sus labores como guardianes de Atena e inesperadamente se han involucrado en relaciones amorosas, sexuales y traviesas que desatarán graves problemas y divertidas consecuencias una vez que los celos invadan el santuario. ¿Conseguirán nuestros caballeros confesar su amor?...
El Dios del amor está más que arto, pues cierta diosa lo obligaba a ir al santurio cada que se le daba la gana, para evitar esta situación y no quedar mal como Dios del Amor debía tomar medidas drásticas.