Lovely_Hyunnie
Alexia Putellas tiene 26, es alfa, jefa de una banda y, sin duda alguna, la vergüenza ajena con patas más encantadora del barrio. Vive en un piso medio destartalado con sus dos hermanos omegas, Pedri (18) y Gavi (16), que viven en modo "yo no pedí nacer", pero igual no se van porque Alexia les pone la mesa y les paga el Wi-Fi. A cambio, tienen que aguantar a toda la panda de alfas que se mete en la casa como si fuera el centro juvenil del barrio: Mapi, Patri, Jenni, Frido, Kyra, Lucy y Alessia. A veces ayudan, a veces estorban, pero sobre todo existen para hacerle la vida imposible a Alexia y comerle la comida a los hermanos.
Alexia vive del trapicheo, de los "negocios", de lo que se pueda sin que te trinquen los polis, pero ojo: a su hija Agnes de 1 año no le falta ni el pañal más caro del mercado. Es su adoración, su debilidad... su ruina económica. La niña vive con su madre, Aitana, un omega de 22 años, que si bien no nació para estar metida en un barrio donde los pitidos no son de coches sino de silbatos para avisar de redadas, ha aprendido a moverse como pez en aceite hirviendo. Eso sí, a Alexia no la soporta ni un poco. Está marcada por ella, tienen una cachorra juntas, pero no le puede ver ni de reojo sin que le suba la bilis.
Aitana Bonmatí trabaja con sus amigas -Ona, Leah, Claudia, Ingrid, Steph y Athenea- en el restaurante de sus padres. Todas tienen cara de "yo iba a la universidad y ahora reparto empanadas con miedo a que me roben el delantal". Son elegantes, listas, y viven con el trauma silencioso de haber acabado en un barrio donde los perros tienen más calle que la mayoría de los humanos.
Y sí, esta historia va de cómo Alexia hace todo mal pero sigue ahí, con su banda de leales, su hija mimada, su omega indignado y sus hermanos atrapados. Nadie la puede defender, pero igual se le quiere. O se le tolera. O se le evita. Depende del día.