TsubasaArcDrive
¿Qué necesita Japón para conquistar la cima del fútbol mundial?
La final del Mundial Sub-20 ha terminado.
Tsubasa Ozora, Kojiro Hyuga, Genzo Wakabayashi y sus compañeros han demostrado hasta dónde puede llegar el fútbol japonés. A su alrededor, algunas de las mayores promesas del mundo -Schneider, Natureza, Santana, Diaz, Pierre, Levin y muchos otros- continúan persiguiendo el mismo sueño:
Convertirse en los mejores del mundo.
Sin embargo, antes de poder continuar sus respectivos caminos, jugadores de distintas selecciones son transportados misteriosamente a una sala desconocida.
Allí recibirán una única instrucción:
Observar.
Frente a ellos aparecerá la historia de otro Japón.
Un Japón que, desesperado por conquistar la Copa del Mundo, decidió reunir a **300 jóvenes delanteros** dentro de un proyecto llamado:
**BLUE LOCK.**
Su objetivo parece sencillo.
Crear al mejor delantero del mundo.
Su método, no tanto.
Tsubasa descubrirá una filosofía del fútbol que desafía algunas de sus convicciones.
Hyuga encontrará un lugar donde el ego de un delantero no es condenado, sino exigido.
Wakabayashi observará posibles rivales que tendrá que imaginar cómo detener.
Misugi intentará comprender la verdadera lógica detrás del experimento.
Y las estrellas internacionales descubrirán que Japón está dispuesto a tomar un camino completamente diferente para intentar alcanzar la cima.
Isagi.
Bachira.
Chigiri.
Kunigami.
Barou.
Nagi.
Rin.
Y muchos más.
Para quienes están sentados frente a la pantalla, al principio solamente serán nombres desconocidos.
Pero eso cambiará.
Porque no han sido reunidos para decidir si Blue Lock está bien o mal.
Han sido reunidos para responder una pregunta mucho más difícil:
¿Hasta dónde debe llegar el ego de un futbolista para convertirse en el mejor del mundo?
Dos formas de entender el fútbol.
Una misma ambición.
La cima del mundo.