Él se encontraba sumido en la oscuridad, la depresión lo consumía. Yacía detrás de los barrotes de la cárcel más cruel y fría. Su sentencia era perpetua, el destino era su juez y lo condenó en la celda más oscura, su mente.
Qué complicada es la vida a veces, no? Creo saber todo lo que ha pasado por tu mente, imagino las cosas que has pensado hacer. Estoy seguro que lo intentaste todo y a pesar de todo estás aquí. Tan roto, tan agotado.