NataliaOsorioAchipi4
Dulce María Espinosa se negaba a compartir el hijo que tanto tiempo había esperado, con un completo desconocido, y mucho menos a casarse con aquel
hombre.
Cierto que Christopher Uckermann tenía algo que ver con su embarazo, cortesía de su involuntaria donación a un banco de semen.
También era verdad que sus caricias
tiernas excitaban el cuerpo floreciente de Dulce.
Pero los avances de la medicina y
una licencia de matrimonio no bastaban para crear una verdadera familia.
Nada iba a interponerse entre Christopher y la paternidad, ni siquiera la testaruda
Dulce.
Ella llevaba a su hijo en su cuerpo.
Y, aunque lamentaba no haberlo logrado
al viejo estilo, tenía la intención de remediarlo en la primera ocasión que se le
presentara.