GastonGalarce
La idea es muy sencilla. Todos los días tenemos que ir caminando de un lugar a otro, y en esos momentos somos testigos de millones de pequeños detalles que entran por los ojos y nuestro cerebro se encarga de atribuirles un contexto fílmico aleatorio. Acá van a poder encontrar un ejemplo, en los que mi mente le suelta la mano a la razón y se deja llevar por ese mini Spielberg que todos tenemos dentro. Así que sin más preámbulos, espero que lo disfruten.