AForeignAngel
-Si no me deseas, Penelope, despierta -susurró él, con una voz como un dulce veneno-. Abre los ojos, grita, llama a tu madre, llama a tu prometido.
Ella no se movió. No pudo.
Porque sí lo deseaba. Siempre lo había deseado. No solo a ese Colin perfecto y cortés que le sonreía en los bailes, sino a este, al que realmente la veía, al que la desnudaba con la mirada, al que se atrevía a pronunciar su nombre como si fuera un secreto compartido.
-¿Qué quieres de mí? -preguntó ella, apenas en un susurro.
Colin inclinó el rostro y su aliento rozó su piel como un beso sin llegar a tocarla.
-Quiero hacer contigo las cosas que ya has imaginado mientras leías estas páginas. -Por fin, su dedo acarició su mejilla, suave como una llama-. Quiero tus suspiros, tus pensamientos, tu entrega... tu alma... Te deseo a ti.