perfectslies
Hay cosas que deberían quedarse enterradas.
Las fotos vergonzosas, los mensajes impulsivos , los diarios de cuando tenias quince años.
Especialmente los diarios.
Por qué si existiera una versión de mi, capaz de viajar en el tiempo, lo primero que haría sería encontrar a mi yo adolescente y quemar cada una de esas páginas.
Sin excepciones.
Porque ahí estaba todo.
Mis dramas, mis secretos, mis sueños ridículos y él.
Especialmente él.
Armando.
O, como todos lo llaman en estos tiempos, "Hormiga"
Todavía recuerdo la primera vez que escribí su nombre en una hoja.
Fue durante una clase aburridisima de matemáticas.
Lo escribí una vez, luego otra y otra.
Hasta que terminé rodeandolo con pequeños corazones como una niña completa enamorada.
Porque eso era.
Una niña, enamorada.
Demasiado patética, lo se.
Pero tenía solo quince años cuando lo conocí y el dieciséis.
Era el líder de nuestro grupo de amigos.
El que organizaba los planes.
El que siempre se burlaba de mi por ser la más pequeña.
El que me llamaba enana.
Y el que nunca tuvo idea de que yo estaba enamorada de él.
Ni una sola idea.
O al menos eso crei durante mucho tiempo.
Porque hay algo que nadie te dice sobre los primeros amores.
No desaparecen
No realmente.
Hasta que un día regresan y te das cuenta de que nunca se fueron.