La novia de su mejor amigo. Intocable.
Pero el deseo no entiende reglas ni códigos.
Una mirada, un secreto, un triángulo que jamás debió existir... y que ahora ninguno puede detener.
Cruzar los límites trae consecuencias.
Una sola palabra. Siete letras. DESTINO.
Ese que a veces es jodido, y para ellos siempre lo fue.
Se amaran o se odiaran, no importaba.
Ya estaban marcados.
Ya estaban DESTINADOS.
Nos metimos tan hondo, que ni el infierno se animó a echarnos.
-Nos van a matar, Enzo...
-Entonces que nos maten, pero con vos al lado, no me arrepiento de nada.
La nena que lo miraba desde atrás del arco creció.
Ya no usa trenzas ni se esconde detrás de la hermana.
Ahora entra sin pedir permiso a la casa que fue de él... y donde tantas veces jugó a esperarlo.
Esta vez, no es juego.
Y Nicolás lo sabe.