Alevgarza
¿Qué tan malo podría ser juntar a una caprichosa guitarrista y a un torturado pianista, que se odian a más no poder, con una rata con suéter?
Erin solo desea ser recordada a través de su música, dejar su huella en el mundo y en los corazones de todos antes de quedarse en el olvido.
Devon está dispuesto a abandonar lo que más ama, consumido por el arrepentimiento y una culpa que lo asfixia al tocar.
Ella no es la clase de chica que Dev desea cerca.
Él no es el tipo de chico en el que Erin pueda confiar.
Pero, tal vez, ambos sean lo que necesitan para volver a sentir la música que creían perdida.
Juntos, los desastres son inevitables.
Juntos, las melodías y las sonrisas son eternas.