Arikokakishika
Tuve el paraíso a mis pies. Pude haberme quedado, olvidar todo lo que pasó, dejar de lado las cicatrices y empezar de nuevo. Una vida sin guerra, sin dolor, sin más recuerdos que los que elegí cargar. Todo eso estaba al alcance de mi mano, un futuro que siempre imaginé... una vida sin el peso del tiempo.
Pero no podía. El mundo seguía girando, y mi mundo seguía necesitándome. No podía dejar que todo lo que construimos se viniera abajo por una vida que no es ni será mía, no merecía ser tan egoísta. Había algo más grande en juego, más importante que mis propios sueños rotos. El tiempo no me dejaría ser débil, no con ella en mi mente.
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Lo logré, lo logramos. Hubieron sacrificios, muertes, demasiada sangre derramada para que, al fin, la paz llegara. Una paz que, aunque sabía que se ganaba a un alto costo, era más que solo una idea. Era real. Podía sentirla. El aire ya no estaba pesado, las palabras "tranquilidad" y "esperanza" ya no eran solo promesas vacías, sino una nueva realidad. Pero aún así... no pude salvar a todos.
Salvé al mundo, pero no pude salvar MI mundo.
No pude salvarla a ella.
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-No hagas que te cambie el apodo, "Salvador".
-Nunca lo haría...
No sin ti.