Andromedaa16
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Ella concentrada en su trabajo, enfocada en lo suyo y sin ganas de conocer a alguien.
Él, en cambio, comienza a encontrar cualquier excusa para acercarse a ella.
Primero quiere conocer la casa club, después necesita saber dónde comer, luego quiere conocer Tijuana.
Y finalmente admite que quizá la ciudad no le interesa tanto como la persona que se está ofreciendo a enseñársela.
Una salida que supuestamente sería solamente amistosa termina convirtiéndose en una noche que ninguno de los dos puede olvidar.
El problema es que al día siguiente Renata decide actuar como si nada hubiera ocurrido.
-Lo de ayer no cambia absolutamente nada -le dice.
-Para ti.
-Para los dos, Yael.
-Entonces explícame por qué no puedes mirarme a los ojos.
Renata sabe perfectamente que involucrarse con un jugador puede complicarle su trabajo, por eso establece límites, mantiene las conversaciones estrictamente profesionales y se niega a aceptar cualquier invitación que pueda cruzar esa línea.
Yael no piensa rendirse.
Flores, mensajes, pequeños detalles, invitaciones, bromas, desayunos improvisados, paseos por Tijuana y cualquier excusa imaginable para verla se convierten en parte de su estrategia.
Renata intenta resistirse.
Pero cuanto más lo conoce, más difícil resulta recordar que él solamente debía ser otro jugador al que tenía que darle un tour.
Entre citas que no deberían ser citas, besos que supuestamente no significan nada y un constante "aquí no pasó nada", ambos terminan descubriendo que quizá algunas historias de amor comienzan precisamente cuando intentas evitar que sucedan.
Porque Renata llegó a Xolos para enseñarle a Yael el camino.
Jamás imaginó que terminaría encontrando el suyo junto a él.