nekulnahuel
En medio de la agitación, se besan otra vez. Repiten sus nombres como un mantra que les llevará al cielo, lo cual puede haber resultado, porque esa noche ambos vieron estrellas.
Sin querer caer en supersticiones, Yoichi siente que una parte suya ahora está en Kudou y que una parte de Kudou ahora está en él.