RangerDelDesierto
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Las Chicas Caballo pueden parecer encantadoras, alegres y fascinantes para el público. Corren, ganan, sonríen ante cámaras y fanáticos. Sin embargo, antes de los aplausos y los reflectores, siempre hay alguien que estuvo ahí desde el inicio, cuando aún no eran famosas ni habían debutado. Ese alguien eres tú: el entrenador.
Muchos creen que obtener una licencia de entrenador es como ganar la lotería. Los exámenes son brutales y exigen una capacidad táctica y estratégica comparable a la de un oficial militar. Pero eso no es lo más difícil. Lo verdaderamente peligroso es aprender a conectar emocional y mentalmente con una Umamusume. Soñar no es suficiente.
Muchos aspirantes imaginan entrenar grandes equipos, pero descubren demasiado tarde que manejar a más de dos o tres Umamusume es un riesgo considerable. Tensiones, rivalidades y conflictos parecen la parte más difícil de tratar como entrenador... hasta que entiendes cuál es el verdadero peligro.
Algo que a veces pasa desapercibido es que las Umamusume siguen siendo chicas. Tienen emociones intensas, son pasionales dentro y fuera de la pista. Tú estuviste con ellas en las victorias y las derrotas, en las clases, los descansos y los escenarios. Las viste correr tras sus sueños, pero no solo eso: las ayudaste siempre a perseguirlos.
Y en algún punto, dejarás de ser visto solo como un entrenador. Serás observado con otros ojos, con un sentimiento que sería dulce en cualquier chica... pero que resulta aterrador cuando se trata de Umamusume: seres de fuerza y velocidad sobrehumanas, con emociones profundas, intensas y peligrosamente posesivas.
Es en ese momento cuando el peligro empieza a hacerse presente. Sus ojos se ven diferentes cuando te miran, tu olor se vuelve un punto clave en sus radares, sus expresiones y emociones se intensifican. De un momento a otro, la meta deja de ser el final de la pista. Tú eres la meta, y la Umamusume con quien estuviste desde el principio te reclama.