MoonlitleKian
Conocer a Oswaldo no fue casualidad. Fue una obligación disfrazada de destino.
Tenías que hacerlo. Tenías que investigar la desaparición de tu hermana, devolverle la paz a tu madre... y quizá encontrar la tuya en el proceso. Lo irónico era que, entre todos los posibles sospechosos, elegiste al único que parecía demasiado inofensivo para serlo: el chico torpe, callado, incapaz según los rumores de que una mujer se le acercara sin salir corriendo.
Su historia no comenzó con miradas robadas ni con libros cayendo al suelo en cámara lenta. Tampoco con choques accidentales en pasillos iluminados por el sol. Empezó con una discusión ridícula sobre 𝗘𝘃𝗮𝗻𝗴𝗲𝗹𝗶𝗼𝗻.
Porque tú no eras una novata. Sabías que Rei no usaba cualquier traje, sabías de mechas, de finales rotos y de corazones partidos por robots gigantes. Y él... él ganó la discusión, sí, pero no lo celebró como lo hacía con sus amigos de la Friki Plaza. No hubo burlas ni risas exageradas.
Solo un silencio nervioso... y un corazón latiendo demasiado fuerte.
Porque por primera vez, una chica no solo conocía su anime favorito.
Lo entendía.
Y sin que lo supieras aún, esa pelea estúpida sería el primer hilo de una historia que iba a doler más de lo que cualquiera de los dos estaba preparado para aceptar.