keritadelukita
- Reads 343
- Votes 35
- Parts 16
Desde que el elefante apareció en sus sueños y en su cabeza, supo que algo dentro de él había comenzado a resquebrajarse. Es un animal distinto, porque camina lento, pesa, hunde, es enorme, silencioso, ocupando demasiado espacio en una mente que ya se sentía demasiado pequeña para existir. Rui no sabía explicarlo, pero cada paso del elefante retumbaba en su pecho, y sobre todo en su mente, hundiéndolo más.
En los días de niebla, el elefante regresaba entonces, pesado, imparable, cargando emociones que no sabía cargar, cómo la culpa, miedo, deseo de huir... y una soledad que pesaba más que cualquier cuerpo.
Rui comprendía, poco a poco, que crecer no dolía por hacerse adulto, sino por descubrir que nadie te enseña a cargar con aquello que nace en tu corazón cuando la tristeza decide quedarse a vivir ahí. Cuando aquello empieza a confundir la manipulación, la obsesión, la maldad con amor.
Dicen que la tristeza no ocupa espacio, pero mienten. Dentro de mí vive un elefante.