Haewon_23
Marte lo tenía todo.
Una fortuna prácticamente interminable, una empresa reconocida mundialmente, prestigio, poder y una vida que millones de personas habrían deseado.
Pero aquel día, nada de eso importaba.
Acababa de despedir a la mujer que había sido su prometida.
El funeral había terminado, pero para Marte el dolor apenas comenzaba.
Subió a su automóvil y condujo de regreso a casa sin importarle demasiado la velocidad ni el mundo que pasaba frente a sus ojos. Solo quería llegar, cerrar la puerta de su habitación y alejarse de todos.
Mientras tanto, al otro lado de la ciudad, Tierra tenía problemas completamente diferentes.
Era una joven doctora proveniente de una familia adinerada. De apariencia delicada, ojos azules, tez pálida, cabello claro y una voz suave que contrastaba con la situación en la que se encontraba.
Porque aquella noche no estaba en un hospital.
Estaba huyendo.
Con el casco puesto y acelerando una motocicleta por las calles, Tierra solo tenía una cosa en mente: llegar a su destino antes de que las personas que la perseguían pudieran encontrarla.
No sabía cuánto tiempo llevaba conduciendo.
No sabía exactamente qué iba a ocurrir cuando llegara.
Y definitivamente no sabía que, unos kilómetros más adelante, su camino estaba a punto de cruzarse con el de un hombre que acababa de perder a su prometida.
Dos personas.
Dos problemas.
Dos vidas completamente diferentes.
Y una carretera.
Marte avanzaba demasiado rápido.
Tierra también.
Entonces, en cuestión de segundos, todo ocurrió.
Un vehículo apareció.
Una maniobra desesperada.
Un frenazo.
Un giro.
Y después...
El impacto.
El accidente cambiaría sus vidas para siempre.
Pero mientras todos creerían que aquello había sido simplemente una terrible coincidencia, el destino parecía tener otros planes.
Porque Tierra no solo había entrado en la vida de Marte aquella noche.
Había entrado justo cuando él creía que jamás volvería a sentir algo po