-𝐏𝐨𝐫 𝐪𝐮é 𝐚 𝐞𝐥𝐥𝐚 𝐬𝐢!? 𝐏𝐨𝐫 𝐪𝐮𝐞 𝐲𝐨 𝐧𝐨 𝐲 𝐞𝐥𝐥𝐚 𝐬𝐢!?
Esa pregunta me rompió.
No físicamente.
Mental.
Haciéndome sentir miserable y tonta. Nunca pensaba decirla.
Pero en un momento. Todos rogamos por saber, por que somos la segunda opción.
Rogando saber si nosotros tenemos la culpa.