afrodiciaca
Durante siglos, los humanos habían creído que las criaturas de la noche solo existían en cuentos antiguos, historias inventadas para asustar a los niños antes de dormir. Hablaban de lobos capaces de caminar bajo la luna llena con una fuerza imposible, de brujas capaces de controlar la naturaleza y de guerras ocultas que habían decidido el destino del mundo sin que nadie lo supiera. Pero las leyendas no eran más que fragmentos de una verdad que había sido cuidadosamente enterrada.
En lo profundo de los bosques más antiguos, donde los árboles parecían guardar recuerdos de miles de años y la niebla cubría secretos que ningún humano debía descubrir, existían dos razas que habían marcado la historia desde las sombras: los lobos y las brujas.
Los lobos eran criaturas de fuerza, instinto y lealtad. Sus manadas se regían por una jerarquía estricta donde el alfa no era simplemente un líder, sino el protector de todos aquellos que llevaban su sangre. Un verdadero alfa nacía con una conexión única con su lobo interior, una bestia salvaje que podía convertirse en una amenaza para cualquiera que intentara desafiarlo. Pero incluso entre ellos existía una ley que nadie podía romper: la ley del vínculo de la luna.
Cada lobo estaba destinado a encontrar una sola persona en toda su existencia. Una pareja marcada por el destino, aquella cuya alma se uniría con la suya para siempre. Algunos pasaban siglos esperando ese encuentro. Otros jamás llegaban a conocerlo. Pero todos sabían que cuando la luna elegía, ningún poder en el mundo podía separar a dos almas destinadas.