elquepuede22
El aire en el apartamento de Valentino estaba cargado, sofocante y denso, impregnado de humo, perfume caro y la arrogancia que siempre lo acompañaba. Angel Dust estaba recostado contra la pared, con moretones visibles en los brazos y la cara, el cabello desordenado y los ojos llenos de lágrimas que no caían por completo. Cada grito de Valentino se sentía como un látigo invisible, recordándole los años de abuso y el contrato que lo mantenía atrapado. Cada palabra, cada gesto cruel, había sido un recordatorio constante de que no podía escapar.