Ella está ahí, criticando el delineado corrido de la terapeuta, sacando cuentas de su sueldo y sugiriéndome que me robe la caja de pañuelitos. Porque si vamos a estar locas, al menos que sea rentable.
En este cuento corto de dos partes se nos muestra como una simple consulta a la guardia de un sanatorio puede convertirse en el peor de los infiernos, justo en una fecha tan especial.
No es bueno estar solo en diciembre.