Zara era de esas personas que cada que patinaba sobre hielo sentía miles de cosas en su alma teniendo amor y comprensión al minuto pero nunca fue reconocida por eso. Hasta que Brayden Elliot llega teniendo una idea fenomenal
Madison afronta su temor a confiar y se ve obligada a volver al patinaje en pareja, a petición de sus padres que querían tener la hija perfecta y en el proceso su corazón le tienta una trampa al enamórala de quien no debía