LuisRoman1
México, 1929.
La Guerra Cristera ha terminado, pero Santiago González todavía no ha encontrado la paz.
Excombatiente conocido como "El Cristero", Santiago abandona Jalisco para seguir el rastro del coronel Rafael Montemayor, un antiguo oficial federal que desertó del Ejército después de enriquecerse durante la guerra y que carga con una deuda de sangre: fue el hombre que ordenó la muerte de la familia de Santiago.
La búsqueda lo llevará por caminos polvorientos, rancherías, ciudades todavía marcadas por la Cristiada y nuevas carreteras donde caballos y automóviles comienzan a compartir el mismo México.
Durante el viaje, Santiago salva la vida de Federico Ordóñez, uno de los primeros agentes de vigilancia de caminos, hombres conocidos por recorrer el país sobre sus "caballos de acero". El encuentro le abre una puerta inesperada: una motocicleta Indian 101 Scout, una autorización para colaborar con las autoridades y la noticia de que Montemayor ya no es solamente un fugitivo.
Ahora controla rutas de contrabando que se extienden hacia el norte.
Alcohol, armas, dinero y hombres atraviesan una frontera transformada por la Prohibición estadounidense, mientras antiguos cristeros, federales, rancheros, contrabandistas y agentes intentan encontrar su lugar en un país que acaba de salir de otra guerra.
Santiago no es policía.
No pertenece a los Caballos de Acero.
Solo cabalga con ellos.
Armado con su Winchester .30-30, su viejo Peacemaker y una determinación que sobrevivió a la Cristiada, seguirá el camino de Montemayor hasta donde sea necesario.
Porque la guerra terminó.
Pero algunas cuentas todavía están pendientes.
EL CRISTERO
Una historia de venganza, justicia y hombres que descubren que ningún uniforme basta para distinguir a los buenos de los malos.