oBougainvillea_272
Entonces te vi, te vi en el lugar a donde van a parar las cosas perdidas; (que suelen ser lápices sin punta, tajadores rotos, lapiceros con la bolita desencajada, un tomatodo) rara vez había un borrador. Pero aquel día ahí estabas. Pulcro e inmaculado, justo cuando te necesitaba. Ahora estarías conmigo, cada que necesitara; es decir, siempre.