JesicaDittrich
Emma creció en Rivendell sabiendo que algunas cosas no podían ser.
Legolas era una de ellas.
No porque no la mirara - sino porque la miraba de una manera que no tenía nombre, y nunca cruzó la distancia que su propia inmortalidad le imponía.
Entonces llegó Faramir. Que no la había conocido siempre, pero la vio de una sola vez y no necesitó explicaciones.
Dos amores. Dos maneras de arder.
Uno que nunca lo dijo a tiempo.
Uno que nunca dejó de decirlo.
Ninguno la va a dejar intacta.